Crías en playa Escobilla Enero 2015

Entre el 2 y 6 de enero habrá emergencia (nacimiento) de crías en la playa de La Escobilla. Todos los visitantes que deseen participar les pedimos comunicarse con la Cooperativa “La Tortuguita Feliz”IMG_4756

El mes de noviembre es el último mes de la temporada alta de anidación masiva. Entre septiembre y noviembre llega el 80% de la población anidadora del año, a partir de diciembre las arribadas son de menores proporciones. La temporada termina hasta febrero o marzo del 2015.  Pueden contactarnos a través de esta página o en facebook: Centro Cmt  o Centro Mexicano de la Tortuga

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Proyectos actuales

Entre los proyectos que se desarrollan en el CMT se puede mencionar: El análisis de gónadas de embriones muertos. Es desarrollado por el CIAD-Mazatlán con la Dra. Silvia Alejandra García Gasca.
El estudio de genes y su expresión dependiente de la temperatura de incubación con el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM. El Dr. Horacio Merchant es el titular del proyecto y el M. en C. Alejandro Marmolejo Valencia es el responsable de toda la logistica y toma de muestras del proyecto.

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Investigación y Campamentos Tortugueros

Investigación sobre poblaciones silvestres de tortugas
marinas

El Centro Mexicano de la Tortuga tiene la función de incrementar el conocimiento sobre la biología de las tortugas, con la intención de contribuir al diseño y aplicación de estrategias para lograr la recuperación de sus poblaciones, particularmente en el caso de las tortugas marinas. Esta tarea se realiza mediante la operación de los campamentos en las playas de La Escobilla, Barra de la Cruz y Morro Ayuta, en la costa de Oaxaca, con la misión de investigar el estado de salud de las poblaciones anidadoras y ampliar el conocimiento sobre la biología de los quelonios, así también la de implementar y
optimar las técnicas para su conservación y fomento.

Para estimar el número de anidaciones durante las arribazones que se presentan en La Escobilla y Morro Ayuta se aplica el modelo propuesto por Márquez y Van Dissel en 1982, el cual se basa en un muestreo del 10% de la arribazón. Gracias a ello en La Escobilla se ha podido establecer un seguimiento permanente durante más de 25 años, lo que permite visualizar el comportamiento poblacional de la colonia anidadora de esta playa. Gracias a este monitoreo se ha podido observar que el impacto del decreto de veda de 1990 ha sido positivo en términos poblacionales, al observarse un incremento considerable en el número y densidad de arribazones por temporada. De hecho, a partir de la implementación de la veda total y permanente el periodo de anidación de la tortuga golfina se ha ampliado, observándose que en la actualidad abarca 11 meses, iniciándose en mayo y terminando en febrero o marzo del siguiente año; con ello, el número de anidaciones registradas cada temporada se ha elevado considerablemente.

Por otra parte, se han realizado muestreos para evaluar la producción de crías en esta especie, observándose que se mantiene una conducta de aproximadamente el 30% de éxito de incubación. Por ello se estima que se han liberado más de 150 millones de crías de tortuga golfina en los últimos 25 años.

Dentro de las actividades de investigación que complementariamente el Centro lleva a cabo en los tres campamentos, destacan proyectos sobre incubación, etología, evaluación de depredadores, marcado de individuos y evaluación de tumores.

Campamentos tortugueros que opera el centro mexicano de la tortuga

Los campamentos son instalaciones fijas o temporales que se ubican en las proximidades de las áreas más importantes para anidación de tortugas marinas. Los dos principales objetivos que motivan la instalación de campamentos son, por un lado, la posibilidad de desarrollar proyectos de investigación en las playas, lo que permite conocer más sobre las características biológicas de las tortugas marinas y, por otro, la realización de actividades de conservación encaminadas a garantizar la preservación de estas especies.

Las actividades que se desarrollan en los campamentos varían de uno a otro, aunque parten de las actividades de conservación y se complementan con la observación y medición de algunos parámetros que dan sustento a los proyectos de investigación.

De manera general las actividades que se llevan a cabo en los campamentos son:
• Evaluación de anidaciones y estudios poblacionales.
• Colecta e incubación de huevos.
• Marcado y medición de organismos.
• Estimación de la tasa de éxito de incubación.
• Liberación de crías.
• Evaluación y control de la depredación.
• Aspectos clínicos de la población anidadora.
• Estudios de conducta.
• Registro de parámetros ambientales.
• Cursos de capacitación para operadores de otras
zonas de anidación.
• Capacitación de estudiantes y voluntarios.
• Actividades de difusión y concientización.

 

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Casos clínicos de Tortugas Marinas

CASOS CLÍNICOS DE TORTUGAS MARINAS EN EL CENTRO MEXICANO DE LA TORTUGA

ANTECEDENTES

El Centro Mexicano de la Tortuga es una institución del gobierno federal dedicada a la investigación y promoción de la conservación de las principales especies de tortugas terrestres, dulceacuícolas y marinas que hay en México, incluyendo entre sus estrategias el mantenimiento y adaptación de algunos organismos en cautiverio (Albavera et al., 1998). Para ello, requiere de un programa adecuado y actualizado para el manejo de una colección de organismos cautivos, lo que implica la aplicación de técnicas y métodos especiales para la detección oportuna de cambios en el comportamiento e identificación de enfermedades que afecten a las tortugas, mediante el apoyo de pruebas específicas de laboratorio que permitan observar las posibles causas de enfermedad y las medidas terapéuticas y quirúrgicas a seguir para la recuperación de los organismos afectados. (Harfush et al., 1998).  Es necesario contar con estudios nutricionales que contribuyan al conocimiento de los requerimientos de proteína y aminoácidos para estos organismos; también es importante conocer las cantidades de ácidos grasos, lípidos, metales traza y en general todo lo que contribuya a la mejor digestión de los mismos. El cuidado y exploración permanente de crías, juveniles y adultos, es de vital importancia para el mantenimiento de las tortugas en cautiverio.

En el Centro Mexicano de la Tortuga  se tiene la experiencia de más de quince años de trabajo continuo en el manejo de tortugas marinas, además de contar con la información relacionada al manejo en cautiverio de estos organismos en otros lugares del mundo. Tal es el caso de una granja para cultivo y comercialización de tortuga blanca que se ubica en la Isla Gran Caimán, en donde durante muchos años se cultivaron tortugas lora (Lepidochelys kempii) y blanca (Chelonia mydas) exitosamente (Márquez, 1992 a y b); también sobresalen los trabajos del laboratorio del National Marine Fisheries Service en Galveston, Estados Unidos (NMFS., 1978), y los trabajos realizados en  la Isla de la Juventud, Cuba, los cuales se relacionan principalmente con tortugas lora y carey (Eretmochelys imbricata), con excelentes resultados en aspectos relacionados con nutrición y crecimiento (Moncada_Gavilán, 1994, Pelegrin et al., 1994).

Debemos considerar que mantener un lote de individuos sanos para su exhibición, permite mejorar los resultados de los esfuerzos para concienciar a nuestra sociedad sobre la necesidad de conservar a estos reptiles y sus hábitats.

Durante más de 12 años, diversos casos clínicos se han presentado en el área de Sanidad del Centro Mexicano de la Tortuga, tales como obstrucciones intestinales, neumonías, cirrosis hepáticas y la posible presentación de un tumor como el osteosarcoma.

OBJETIVOS

  • Promover el óptimo estado de salud de las distintas especies de tortugas marinas, dulceacuícolas y terrestres que se manejan en el Centro Mexicano de la Tortuga, mediante la aplicación de técnicas de medicina preventiva y correctiva adecuadas a las características y naturaleza del propio Centro.
  • Identificar de manera oportuna alteraciones en el estado físico de los ejemplares.
  • Realizar los tratamientos médicos adecuados que garanticen una recuperación satisfactoria en las tortugas marinas.

METODOLOGÍA

1. Organismos en cautiverio

Se mantuvieron en cautiverio individuos de tortugas marinas (lora Lepidochelys kempii, carey Eretmochelys imbricata, golfina Lepidochelys olivacea, prieta Chelonia agassizi). Los alojamientos en los que se mantuvieron fueron diversos, como piletas de fibra de vidrio, estanques de cemento y acuarios. Se atendieron ejemplares en las diferentes etapas del crecimiento (crías, juveniles y adultos), aunque en el caso particular de la tortuga laúd sólo se manejaron crías hasta los 6 meses de edad.

Todos y cada uno de los individuos alojados dentro de estas instalaciones se mantuvieron bajo estricto control sanitario, desde su llegada y estancia hasta su liberación o muerte. Para ello se contó con una bitácora general de actividades, expedientes individuales de cada ejemplar (con excepción de las crías, las cuales fueron manejadas por lotes), planes de trabajo y reportes bimestrales. Los expedientes individuales incluyeron el historial clínico en el que se registraron las enfermedades padecidas, los tratamientos o cualquier medida tomada para su atención.

2. Revisión general

Diariamente se hizo una revisión general de todos los organismos con el fin de detectar oportunamente probables alteraciones en la salud y/o comportamiento. Cuando se llegó a detectar alguna alteración en la salud de algunos animales, éstos fueron aislados para su observación y evaluación para la aplicación del tratamiento correspondiente hasta su recuperación; se valoró la eficacia de los tratamientos suministrados.

Para facilitar el control y seguimiento de los ejemplares se utilizaron tres técnicas de marcado: con marcas metálicas de aplicación externa (comúnmente utilizadas en el monitoreo de tortugas marinas) chaquiras atadas a una aleta con monofilamento, y tatuajes en la región pectoral. Las técnicas de marcado se emplearon en función del tipo de tortuga y de la talla. Para monitorear la ubicación de los organismos en los distintos alojamientos se usó un tablero con un diagrama de las instalaciones y una etiqueta por cada individuo, con los códigos de las marcas existentes; las etiquetas se colocaron en el alojamiento en el que se encontraba el organismo correspondiente, actualizando diariamente los cambios de ubicación que se llegaron a efectuar.

3. Mantenimiento y limpieza de los alojamientos

Diariamente se realizó la limpieza de tinas, piletas, estanques y acuarios. Cuando fue necesario, se desinfectaron con diacetato de clorexidina. En el caso de tortugas marinas ubicadas en alojamientos pequeños (tinas y piletas), se mantuvo un flujo de agua de mar constante para garantizar el recambio total hasta tres veces al día. En alojamientos más grandes (estanques y acuarios) también se mantuvo el flujo de agua, aunque el recambio total se hizo al momento de la limpieza. Cuando se presentaron dificultades en el suministro de agua por fallas en el sistema de bombeo, se dio prioridad al abasto de alojamientos para crías y juveniles, por ser éstos más sensibles a las deficiencias en la calidad del agua.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En el Centro Mexicano de la tortuga se han presentado diversos casos clínicos, entre los que sobresalen los siguientes:

Las obstrucciones intestinales se han manifestado en individuos grandes de tortugas marinas y han sido ocasionadas por objetos que de manera accidental llegan a caer a los estanques y son ingeridos por las tortugas.

Su diagnóstico está basado en la presentación de signos clínicos como la inapetencia, dificultad para sumergirse y parálisis de la mandíbula; se confirma mediante la toma de una radiografía, a través de la cual se puede localizar el sitio donde se alojó el cuerpo extraño. En algunos casos el individuo expulsa el objeto extraño sin tratamiento alguno, aunque en la mayoría de las ocasiones se ha tenido que recurrir a un procedimiento quirúrgico denominado Gastrotomía o Enterotomía lateral inguinal, la cual se practica en el costado izquierdo.

También se han presentado alteraciones en el sistema respiratorio, las cuales probablemente fueron ocasionadas por agentes bacterianos. Los problemas respiratorios han sido diagnosticados a través de la presentación de signos clínicos como el nado errático, dificultad para sumergirse y respirar e inapetencia; también se han confirmado algunos casos mediante la toma de una placa radiográfica, en la cual se puede apreciar la presencia de exudado en los pulmones. El tratamiento consistió en la aplicación de antibióticos como la Tilosina a una dosis de 1ml/10 kg vía intramuscular cada 24 horas durante 4 días y Cefalexina a dosis de 500 mg por la misma vía cada 24 horas durante 7 días.

Otro caso fue el presentado en crías de tortuga lora de un mes de edad, las cuales mostraron lesiones necróticas en cavidad oral, lo que les impedía alimentarse. El tejido necrosado de la boca fue retirado con mucho cuidado con ayuda de una cánula para facilitar la ingesta de alimento. Se cree que esta alteración fue ocasionada por herpesvirus, aunque no se tiene la confirmación histopatológica.

Otro caso que se ha presentado es la cirrosis hepática, cuyo tratamiento ha consistido en la aplicación de protectores hepáticos como el Cholal modificado a dosis de 5 ml vía oral hasta ver alguna mejoría y la aplicación de 2 ml de Complejo B cada mes. En el Centro Mexicano de la Tortuga se han presentado varios casos, el más destacado fue una tortuga cahuama del Atlántico (Caretta caretta)  la cual permaneció sin sumergirse cerca de 18 meses. Luego de varios tratamientos, este ejemplar empezó a nadar de manera normal y fue capaz de realizar inmersiones, las que paulatinamente eran de mayor profundidad, hasta que se recuperó por completo. Año y medio después de su alta, este ejemplar recayó y murió observándose en la necropsia el grado avanzado de cirrosis que padecía.

También se presentó en una ocasión el crecimiento de una masa irregular en la aleta anterior derecha de una hembra adulta de tortuga golfina de aproximadamente 12 años de edad. Inicialmente se pensó que era un cuerpo graso, sin embargo, al tomarle una placa radiográfica se observó la invasión de tejidos hasta el hueso, de manera que se diagnostico como un tumor del tipo osteosarcoma. Para su tratamiento se extirpó dicho tumor, para evitar que se diseminara hacia otros órganos, pero debido a que ya había invadido la articulación escapulo-humeral fue necesario amputar la aleta.

En cautiverio es frecuente encontrar heridas y laceraciones en la piel de las tortugas, producidas por conductas agresivas entre los organismos de un mismo alojamiento y con mayor frecuencia en crías menores a un año; dichas heridas se llegan a contaminar con bacterias y hongos que causan graves mutilaciones y pueden llegar a afectar su movilidad o el funcionamiento de órganos como los ojos. Con el uso de antibióticos y mejoras en la limpieza se logran resultados aceptables. También se llegan a presentar infestaciones por distintos ectoparásitos, fundamentalmente hematófagos, los cuales han sido controlados con baños de agua dulce en el caso de tortugas marinas, y con la eliminación manual, cuando llega a ser necesario (Hernández y Albavera, 1998).

Dificultades en la adaptación al cautiverio

El Centro Mexicano de la Tortuga ha experimentado continuos cambios en su estructura administrativa; esta situación se ha traducido en una lamentable falta de recursos para la adecuada operación de sus diferentes áreas. Sin duda uno de los aspectos más sensibles a estas carencias ha sido el mantenimiento en cautiverio de organismos, dada la falta de recursos para la adquisición de insumos básicos como el alimento, medicamentos, materiales de trabajo y herramientas; también en esas circunstancias se ha dificultado la realización de análisis clínicos. Ante ello, las herramientas de diagnóstico y tratamiento parecen limitadas, por lo que en diversas ocasiones se ha tenido que recurrir a la creatividad y el ingenio de los operarios para atender algunas necesidades. No obstante lo anterior, el personal técnico del Centro que está dedicado a la atención de estos organismos, ha ganado experiencia.

CONCLUSIONES

Gracias a la identificación oportuna de alteraciones físicas y fisiológicas en las tortugas, así como a la realización de un adecuado tratamiento terapéutico o quirúrgico, se han logrado resultados aceptables en el manejo clínico de quelonios en cautiverio. Como se ha señalado, el Centro Mexicano de la Tortuga ha sido una de las instituciones que mayor desarrollo han tenido en cuanto al manejo en cautiverio de quelonios, aún a pesar de las limitaciones administrativas. No obstante, aún hay aspectos en los que se tiene que profundizar para la mejor operación de un programa de mantenimiento en cautiverio, como nutrición, etología y mejoramiento de la calidad del agua.

La experiencia ganada por el personal del Centro Mexicano de la Tortuga es la mejor herramienta para la atención de los organismos cautivos, dado que es gracias a esa experiencia que se han identificado los principales padecimientos por la presencia de signos particulares, lo que permite mayor oportunidad para la atención de algunos padecimientos, antes de que éstos se compliquen.

LITERATURA CITADA

Harfush-Meléndez, M., López-Reyes, E. M., Hernández-Saldaña, P. y Albavera-Padilla, E., 1998. Avances en el trabajo de adaptación Actividades y objetivos del Centro Mexicano de la Tortuga. Memorias del XVI Simposium Sobre Fauna Silvestre “Gral. MV. Manuel Cabrera Valtierra. CFFNL. 182-185.

Hernández, S.P. y Albavera, P.E., 1998. Actividades y objetivos del Centro Mexicano de la Tortuga.  Memorias del XVI Simposium Sobre Fauna Silvestre “Gral. MV. Manuel Cabrera Valtierra. CFFNL. 182-185.

Márquez, R. 1992 Cultivo de tortuga blanca en la Isla de Gran Caiman, Antillas Mayores. Archelon No. 2. Boletín del BITMAR. Vol. 1 No. 2. ICMyL. Mazatlán,México.

Moncada Gavilán, F.G. 1994. Estado Actual y Perspectivas de la Conservación de las Tortugas Marinas en Cuba. Memoria de Resúmenes del XI Encuentro Interuniversitario sobre tortugas marinas de México. Melaque-Jalisco, México.

NMFS, 1978. Final environmental Impact Statemente Listing and Protecting the Green Sea Turtle (Chelonia mydas), Loggerhead sea turtle (Caretta caretta) and the Pacific Ridley sea turtle (Lepidochellys olivacea) uder the Endangered Species Act o f 1973. Washington D. C. 143 pp.

Pelegrin, E.; Praga y J. A. Varea. 1994. Alimento Artificial como alternativa para la cría del carey (Eretmochelys imbricada). Memoria de Resúmenes del XI Encuentro Interuniversitario sobre tortugas marinas de México. Melaque-Jalisco, México.

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Estudiantes

DSC07799Los estudiantes interesados en realizar actividades con valor académico en el CMT deberán llenar y enviar el formato de registro indicando con precisión el periodo de estancia solicitado, algunos datos personales y académicos y otros aspectos sobre su perfil. En este formato se debe indicar si el estudiante requiere desarrollar un proyecto. A partir de la información registrada en el formato se determinará la aceptación considerando el perfil del solicitante y el cupo.

El CMT sólo podrá ofrecer el apoyo en hospedaje y alimentación en función del cupo y de sus posibilidades presupuestales a los estudiantes que cumplan una estancia mínima de dos meses. Debe quedar entendido que los estudiantes se hospedan en el módulo habitacional del CMT o de los campamentos en habitaciones compartidas con otros jóvenes, y que la alimentación que se ofrece consiste en una despensa con productos básicos. Asimismo, que estos apoyos están sujetos a la aceptación del cumplimiento de las reglas internas, mismas que se dan a conocer oportunamente a los estudiantes aceptados.

Una vez que se ha confirmado la aceptación del estudiante, el CMT lo dará de alta ante la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), para lo que se requieren los siguientes documentos.
En original:

• Carta de presentación por parte de la institución en la que se indique el nombre del alumno, matrícula o número de registro, licenciatura que cursa, tipo de actividad que va a realizar (servicio social o prácticas profesionales) y periodo de estancia, además de que deberá indicar la anuencia de la Universidad para la participación del estudiante en las actividades que realiza la Conanp. Esta carta deberá estar dirigida a la Lic. Erika Paola Betancourt Orozco, Subdirectora de Recursos Humanos de la Conanp, con copia al Ing. Manuel Rodríguez Gómez, director del CMT. Si se trata de tesis, residencia profesional, estancia profesional u otra actividad, entonces la carta de presentación deberá estar dirigida al Ing. Manuel Rodríguez Gómez.

• Constancia de que el alumno ha cubierto un mínimo del 70% de los créditos de su carrera.

• Certificado médico reciente.

En copia fotostática:
• Acta de nacimiento.
• CURP.
• Identificación con fotografía y firma.
• Comprobante de domicilio reciente.

El estudiante puede enviar versiones electrónicas de toda esta documentación y entregar originales al llegar al CMT. Además, a su arribo llenará algunos formatos para el control interno y será informado sobre los lineamientos de conducta. Ya integrado el expediente, el CMT elaborará un gafete de identificación y solicitará que la Conanp emita la carta de aceptación.

De manera adicional, el CMT considera conveniente que el estudiante cuente con servicios de seguridad social (IMSS, ISSSTE, etc.).

Para el seguimiento de las actividades y del desempeño del estudiante, el CMT asignará un asesor interno. Al concluir el periodo de estancia el estudiante deberá entregar un reporte técnico como requisito para que la Conanp expida el documento de liberación.

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Horarios

Por temporada vacacional estará abierto en los siguientes horarios:
Lunes 29 Diciembre de 10:00 a 16:30 horas
Martes 30 Diciembre de 10:00 a 16:30 horas
Miércoles 31 Diciembre de 10:00 a 14:30 horas
JUEVES 1 DE ENERO CERRADO
Viernes 2 y sábado 3 de enero de 10:00 a 16:30 horas
Domingo 4 enero de 10:00 a 14:30 horas

A partir del 5 de enero lunes y martes se cierra al público
y volvemos a los horarios habituales:

El Centro Mexicano de la Tortuga trabaja en atención al público de:
miércoles a sábado de 10 a 16:30 hrs.
Domingo de 10:00 a 14:30 hrs.

Lunes y martes cerrado.
Oficinas Administrativas de Lunes a Viernes de 10:00 a 18:00 hrs.
Sanidad: Los 365 días del año

Puedes escribirnos a cmt_mazunte@hotmail.com ó
contacto@centromexicanodelatortuga.org

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Principales características biológicas de las tortugas marinas

Martha Harfush
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas
Centro Mexicano de la Tortuga
Correo electrónico: mharfush@conanp.gob.mx

 

Tortuga Marina durante la arribada nocturna

Las tortugas marinas son reptiles, lo mismo que los cocodrilos, las iguanas, las lagartijas y las serpientes. Todos los reptiles tienen la piel cubierta de escamas; esto no es fácil imaginarlo, porque por lo general vemos a la mayoría de ellos con una piel lisa y suave.

 

Los reptiles también comparten otras características; por ejemplo, ponen huevos, los cuales tienen que depositar para ser incubados en tierra aunque vivan en ambientes acuáticos. Tienen pulmones, por lo que no pueden respirar bajo el agua. Son organismos de sangre fría, es decir, que no pueden regular su temperatura corporal y necesitan de elementos externos para ello. Sus extremidades se ubican en forma lateral al cuerpo; esto último es a lo que deben su nombre, ya que la disposición de su estructura ósea hace que repten (se arrastren).

Esto marca una diferencia importante con los mamíferos, cuyas extremidades se ubican hacia abajo, lo cual representa menor gasto de energía para el desplazamiento ya que el peso del cuerpo en buena medida es soportado por huesos y no por músculos.

Las tortugas marinas son carismáticas y, por qué no decirlo, hermosas; por eso no nos extraña que llaman la atención de personas de todas las edades y ocupaciones. Aun así, lo que se sabe de ellas en realidad es poco. Eso ha dado pie a que se difundan muchos mitos alrededor de estos legendarios animales, como la muerte del macho después del apareamiento o el llanto de las hembras al depositar sus huevos por la tristeza de abandonarlos, sólo por citar algunos ejemplos. Desde luego, esto no tiene absolutamente nada que ver con la realidad.

Cualquiera imaginaría que por ser organismos con caparazón rígido se pueden meter y refugiar dentro de él cuando se sienten en peligro, sin embargo no es así. Las tortugas marinas no pueden retraer ni su cabeza ni sus extremidades, como lo hacen las tortugas de tierra y las dulceacuícolas. Las marinas carecen de algunos huecos de su cuerpo para que sea más compacto (hidrodinámico); así, su desplazamiento en el agua es más rápido y les requiere menos energía.

Y vaya si esto es importante, tratándose de organismos que realizan movimientos migratorios que pueden ser de miles de kilómetros. En cuanto a velocidad en el agua, se ha estimado que en sus migraciones la tortuga cahuama puede desplazarse de 20 a 40 kilómetros por día, e incrementarse hasta 80 en un área de corrientes. Para la tortuga verde se ha documentado una velocidad crucero (digamos, de desplazamiento normal) de 1.5 a 3 kilómetros por hora. A simple vista puede parecer poco, pero tomemos en cuenta que no es lo mismo moverse en el agua que fuera de ella.

Por otra parte, las tortugas marinas tienen diferentes niveles de resistencia para contener la respiración (apnea) durante sus inmersiones.  Si están en reposo pueden permanecer bajo el agua hasta cuatro o cinco horas. Sin embargo, si están en movimiento se estima que pueden estar hasta una hora bajo el agua. Desde luego, si están nadando rápidamente, ya sea porque estén estresadas, buscando alimento o huyendo de algún depredador, su apnea se reduce considerablemente.

Pequeña tortuga marina

Las tortugas marinas pasan prácticamente toda su vida en el mar. Sólo hay dos circunstancias por las cuales se podría ver a una de ellas en la arena de una playa; una es, desde luego, al momento de romper el cascarón y transitar de su nido al mar. La otra se refiere únicamente a las hembras cuando salen a depositar sus huevos en la arena. El resto de su vida se les puede observar sólo en el mar. Por su condición de animales de sangre fría es mucho más común observarlas en aguas cálidas o tropicales, aunque también se pueden llegar a ver algunas que alcancen a internarse en aguas más frías.

Las migraciones de estos reptiles pueden ser extremadamente largas, inclusive de un continente a otro. Hace no mucho tiempo esto se podía saber por las marcas que se colocaban en algunos individuos, mismos que luego eran vistos en otras regiones. En la actualidad, la tecnología  permite registrar durante muchos meses la trayectoria que va siguiendo una tortuga durante sus movimientos. Gracias a esto, se pudo confirmar el viaje de más de 12 mil kilómetros que realizan las tortugas cahuamas del Pacífico que nacen en playas de Japón, en Asia, cruzan todo el océano Pacífico para llegar a la península de Baja California, en América, para alimentarse, crecer y desarrollarse.

Después de algún tiempo, ya con una talla mayor y a punto de alcanzar la edad adulta, realizan el mismo viaje para regresar a sus playas de origen a reproducirse. En otros casos, como el de la tortuga laúd, se ha observado que viajan desde México hasta Chile. En las playas de arribada de tortuga golfina, por otro lado, se concentra un elevado número de individuos provenientes de distintas áreas de alimentación que llegan para aparearse y desovar. La tortuga carey difiere en alguna medida de los hábitos migratorios de otras especies ya que no hace grandes movimientos. Muchos avistamientos de distintas especies han sido reportados por los observadores que viajan a bordo de los barcos atuneros, lo que ha hecho posible conocer las áreas por las que algunas especies de tortugas marinas se desplazan.

Cuando las hembras depositan sus huevos están rodeados de un líquido, conocido como mucílago, el cual además de lubricar durante el desove, se considera un bactericida y fungicida efectivo. Al momento de ser depositados en la arena, los huevos tienen cascarón con consistencia suave, pero conforme pasan los días éste se calcifica por lo que se hace  más firme. El periodo de incubación depende de la especie, además de otros factores como la temperatura y la humedad de la arena. Para algunas especies puede ser de 45 a 50 días, pero otras llegan a tardar hasta un poco más de 60 días.

El sexo de las tortugas se determina por la temperatura a la que un huevo es incubado, como sucede en otros reptiles. De este modo, las temperaturas más frías pueden favorecer la producción de un mayor número de machos y las más cálidas de hembras. Para cada especie hay una temperatura pivotal, o una temperatura a la que cada embrión tiene la misma probabilidad de ser macho que de ser hembra. Cuando la temperatura sale del rango propicio de incubación los embriones pueden morir.

Tortuga durante el desove (puesta de huevos)

A simple vista no se puede identificar el sexo de una tortuga marina hasta que está muy próxima a alcanzar la edad adulta. Una vez que alcanzan esta etapa es muy sencillo diferenciarlas, ya que a los machos les crece la cola y las uñas, mientras que las hembras no sufren ningún cambio.

Según muchos investigadores las tortugas marinas se empiezan a reproducir hasta después de los 25 años de edad, aunque las especies de talla más pequeña, como la golfina y la lora, se empiezan a reproducir a edad más temprana, alrededor de los 10 años. Sin embargo, estas dos especies tienen una expectativa de vida relativamente corta, alrededor de los 30 años, mientras que otras especies como la cahuama, la carey, la prieta, la blanca y la kikila, pueden vivir hasta 50 años; se cree que la tortuga laúd  puede llegar a vivir hasta los 80 años. Como vemos, no son tan longevas como algunas especies de tortugas terrestres que pueden llegar a vivir hasta 100 años.

La emergencia de las crías, una vez que han terminado el proceso de incubación y salido del huevo, es una escena fascinante. En principio se ve que la arena de la superficie se mueve un poco y de ahí, de pronto, sale una cabecita, después se asoma otra y otra; poco a poco van saliendo todas del nido, por un momento se quedan quietas, aletargadas.  Poco a poco se van moviendo para iniciar su recorrido hacia el mar.

Algunas hembras desovan cerca de la zona de mareas, otras anidan en la vegetación; la gran mayoría lo hacen en la parte húmeda de la playa. En la etapa de crías, justamente después de nacer y cuando están en la playa,  con rumbo al mar, las crías  son muy vulnerables, ya que es un área en la que hay muchos depredadores como zorrillos, mapaches, tlacuaches, gaviotas, zopilotes y otras aves. En algunas playas de anidación que están en las proximidades de asentamientos humanos, los perros y gatos domésticos también son un riesgo para las crías. Además el saqueo de huevos practicado por los humanos puede amenazar su población.

En la fase final de la incubación se pueden apreciar dos de las adaptaciones que han contribuido a la sobrevivencia de las tortugas. La primera de ellas es un pequeño diente filoso en el pico conocido como carúnculo, el cual utilizan para romper el cascarón y poder salir; casi de inmediato lo pierden, pues nunca más lo volverán a necesitar. Otra adaptación interesante es el saco vitelino, el cual podríamos ubicar en una posición igual al ombligo de los mamíferos y que será su fuente de energía durante los primeros días de vida.

Ésta es una adaptación crucial y se trata de un pequeño retraso en la absorción de los nutrientes de la yema del huevo durante la incubación; esto hace que al momento de salir del nido la cría aún conserve parte de esa fuente de energía, lo que le servirá para avanzar sin detenerse mientras cruza la zona costera, en donde se encuentra un número importante de depredadores. Por ello, vemos a las crías recién emergidas con movimientos muy rápidos y continuos, característica conocida como “frenesí natatorio”.

Podríamos decir que tienen prisa por avanzar, por lo que no es aconsejable que las crías sean retenidas una vez que emergieron del nido. Dado que en esta pequeña protuberancia en el vientre se concentra la principal fuente de energía de una cría, es común que algunos de los depredadores que hay en la playa, como aves y cangrejos, consumen casi exclusivamente su contenido y dejan sobre la arena a la cría ya sin vida.

Las tortugas marinas se han adaptado con aparente éxito ante los cambios que se van presentando en nuestro planeta. Como todos los que lo habitamos, hoy también enfrentan un enorme reto ante las transformaciones que se están manifestando por el cambio climático. Capaces de adaptarse, seguramente lo son; dado que estos cambios parecen estar sucediendo con cierta rapidez, la pregunta clave es ¿tendrán tiempo suficiente para hacer los ajustes necesarios?

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No es una, no son diez… es la arribada

Ernesto Albavera Padilla
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas
Centro Mexicano de la Tortuga
Correo electrónico: ealbavera@conanp.gob.mx

Arribada de Agosto de 1999

La anidación de las tortugas marinas es un proceso fascinante que, en cierto modo, ilustra los millones de años que llevan sobre la Tierra y dos de los rasgos fundamentales que explican su sobrevivencia como grupo taxonómico a lo largo de todo este tiempo: la paciencia y la perseverancia.

El proceso de arribo de una tortuga a la playa en la que va a desovar es lento. Emerge de entre las olas y repta lentamente haciendo repetidas pausas para buscar en la arena un sitio apropiado para excavar y depositar sus huevos. Si encuentra algo que la perturbe, regresa al mar para hacer un nuevo intento más tarde, si no, continúa hasta encontrar ese sitio.

Cuando ya lo encontró, primero remueve la arena seca con todo su cuerpo para hacer una “cama” y luego, con movimientos rítmicos y pausados, sus aletas traseras van extrayendo montones de arena depositándolos a un costado del hoyo que se va formando. Así, construye una cámara muy amplia en el fondo pero con una boca estrecha, para que quepan todos sus huevos. Unos dicen que tiene forma de cántaro, otros que tiene forma de gota; lo importante es que los huevos quedarán en una cámara esférica.

Con el nido listo, empieza a dejar caer sus huevos uno tras otro, pero también con muchas pausas. Mientras hace eso, de cuando en cuando emite sonoros resoplidos que nos dejan saber del enorme esfuerzo que está haciendo; por fin, acaba de desovar y empieza a cubrir los huevos.

Primero, es muy cuidadosa empujando la arena que había dejado a los costados cuando estaba excavando, ya que esa arena aún está húmeda y tibia; después, ya con menos delicadeza, compacta la arena sobre los huevos que acaba de depositar balanceando todo su cuerpo de un costado a otro sin moverse de su lugar, como si se tratara de una danza. Esta etapa también es muy sonora, pues los movimientos del cuerpo de la tortuga generan un sonido fuerte al golpear la arena.

Luego empieza a mover lateralmente sus cuatro aletas sin despegar el vientre de la arena (como quien intentara nadar en una alberca sin agua) para disimular el sitio en el que están sus huevos y a continuación se empieza a desplazar en las inmediaciones del nido, haciendo una cama más amplia para que la localización de sus huevos sea una labor mucho más complicada para cualquier depredador.

Por último, emprende el retorno al mar reptando con movimientos más rápidos; no es para menos, pues para algunas especies los huevos que depositaron en la playa pueden ser hasta un 10 por ciento de lo que pesaba cuando salió del mar. Se aproxima a la zona de oleaje, para irse perdiendo entre las olas. Todo este proceso le toma alrededor de una hora.

Si ver la anidación de una hembra es todo un espectáculo, ahora imaginemos lo que significaría tener frente a nosotros no a dos, ni a diez, sino a cientos y hasta miles de hembras realizando todo este proceso casi al mismo tiempo en una porción determinada de playa. Esto ocurre en algunas playas y es un fenómeno conocido como arribada, vocablo usado en todo el mundo sin importar el idioma que se hable.

La arribada es un fenómeno caracterizado por la anidación de un número elevado de tortugas marinas en condiciones de tiempo y espacio limitados. Es decir, que muchas hembras anidan en una porción de playa bien definida en un periodo de tiempo relativamente corto, lo que ocasiona alta densidad. Esta conducta es un atributo exclusivo de algunas poblaciones de tortugas lora (Lepidochelys kempii) y golfina (Lepidochelys olivacea).

Una arribada puede durar desde unas cuantas horas hasta varias semanas, puede significar la anidación de unas decenas hasta varios cientos de miles de hembras y abarcar varios kilómetros de playa. Gracias a este fenómeno, una playa solitaria y tranquila se puede transformar de un momento a otro en un sitio lleno de movimiento y bullicio. Unas tortugas suben, otras bajan, otras anidan. El golpeteo de la arena con sus caparazones cuando tapan sus nidos y sus aleteos se llegan a escuchar entre el romper de las olas. Y al final, todo queda tan tranquilo, tan silencioso. Eso sí, con la arena bastante revuelta por la multitud de tortugas que por ahí pasaron.

Nadie imaginaría que a tan sólo unos 30 centímetros de profundidad hay miles, tal vez millones de huevos, en grupos de más o menos cien. Las tortugas golfinas pueden llegar a depositar hasta mil toneladas de huevos en una sola arribada, lo cual inevitablemente representa un aporte de alimento para muchos organismos del hábitat costero. Aun así, al final de la incubación miles de crías llegan al mar un mes y medio después.

La arribada es una estrategia que para la tortuga golfina parece ser exitosa; es la especie de tortuga marina más abundante en el planeta. La principal ventaja, dicen muchos expertos, es que al poner una alta cantidad de huevos en un periodo tan corto, los depredadores no podrán acabar con todos, por lo que al final habrá muchas crías que lleguen al mar.

También hay eventos desafortunados; por ejemplo, una marea muy alta que inunde toda la playa, ésta puede destruir todos los huevos de una arribada.

Otra aparente desventaja es que cuando ya han pasado varias horas o varios días de iniciada la arribada, son muy altas las probabilidades de que al construir su nido, una hembra destruya el nido que previamente depositó otra; el nuevo nido no está a salvo de tener el mismo destino. Por ello, es común observar sobre la arena muchos huevos que han sido extraídos por las tortugas durante estos eventos. Esto podría entenderse como una forma de control natural que evita el crecimiento de una población más allá de lo que los ecosistemas pueden sostener. En el balance de costos y beneficios por el uso de esta estrategia, la tortuga golfina ha salido ganando.

Para algunos expertos la arribada no es un fenómeno permanente para un sitio. De acuerdo con esta idea, las tortugas que anidan de manera solitaria en playas de una misma región se concentran repentinamente en una playa con características propicias para la arribada; por un tiempo aprovechan las ventajas de anidar en grupo, pero, por un proceso natural de degradación de la calidad del hábitat de incubación, luego de algunas décadas la población declina hasta que las tortugas se vuelven a dispersar. Esto convierte a la arribada en un fenómeno autolimitante; es decir, que se puede agotar por características ligadas a su propia naturaleza.

De esta conducta de anidación se sabe poco; fue poco antes de la mitad del siglo pasado que se tuvieron las primeras noticias de una asombrosa concentración de hembras de tortuga lora en una playa mexicana del estado de Tamaulipas. Unos años después se empezaron a conocer playas en donde esa misma conducta era mostrada por la tortuga golfina: una estaba en Surinam, en el Atlántico sudamericano, y algunas otras en México, en las costas del Pacífico. Desde luego, ello no significa que este fenómeno no existiera antes de que fuera reportado por la comunidad científica.

En el caso de la tortuga lora, las arribadas llegaron a ser de varias decenas de miles de hembras, pero su población se redujo drásticamente hacia las décadas de los años sesenta y setenta; en los años ochenta se registraron menos de mil anidaciones por año en su playa de desove más importante. No obstante, en los años noventa se empezó a notar un ligero aumento en la anidación de esta especie hasta lograrse que en años recientes ya se observen arribadas de varios miles de hembras, lo cual hace pensar que se está avanzando en su recuperación.

La región donde ocurren las arribadas de esta especie es muy limitada. De hecho, toda su área de anidación es relativamente pequeña, pues la tortuga lora es endémica del Golfo de México; eso significa que esta especie no se reproduce en ninguna otra región del mundo. La principal área de anidación para esta tortuga apenas cubre desde el norte de Tamaulipas hasta el norte de Veracruz, pero sus mayores arribadas ocurren en una playa llamada Rancho Nuevo, municipio de Aldama, Tamaulipas.

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Áreas de Trabajo

Sanidad

El área de sanidad tiene como principal función el desarrollo de metodologías y técnicas de manejo para lograr la adaptación y el mantenimiento de las tortugas en cautiverio. En ella se proporcionan las condiciones adecuadas para el bienestar de cada especie con lo que se les permite realizar sus funciones biológicas esenciales.

Por otra parte, se desarrollan investigaciones sobre aspectos relacionados con la nutrición, crecimiento, comportamiento y desarrollo de estos reptiles, además de apoyar el seguimiento de proyectos externos o conjuntos que se realizan en las instalaciones del Centro.

Para el mantenimiento en cautiverio de los quelonios, se cuenta con Acuarios, terrarios, acuaterrarios, estanques y piletas, además de dos laboratorios y una sala para consulta externa y cirugía.

El manejo de la alimentación es factor importante para lograr óptimos resultados, procurando proporcionar dietas balanceadas que cubran satisfactoriamente los requerimientos nutricionales de cada especie y sustituyan eficientemente a la dieta natural. Para este fin, se utilizan alimentos frescos, tanto de origen animal como vegetal, así como nutrimentos concentrados elaborados especialmente para tortugas.

Manejo de tortugas dulceacuícolas

El Centro  alberga 12 especies de tortugas dulceacuícolas de las cuales cuatro se han reproducido. En el caso de la tortuga jicotea se han tenido excelentes resultados en la incubación de sus huevos.

Alimentación

Se han elaborado dietas para tortugas carnívoras y herbívoras, las primeras hechas a base de harina

de pescado, de vísceras de atún, de calamar y harina de soya, complementadas con vitaminas y minerales. Para herbívoras se hicieron churritos a base de harina de espinaca, ambas enriquecidas con harina de trigo y maíz. También se han probado gelatinas hechas a base de harina de pescado, espinaca y lechuga para la alimentación de crías de tortuga laúd.

Crecimiento

Periódicamente se efectúa un registro de zoometría y pesaje de cada una de las tortugas en existencia y con marca de identificación, el cual se actualiza con regularidad.

Marcado

Con el fin de dar seguimiento a cada uno de los ejemplares en cautiverio, se han utilizado diversos tipos de identificación: las marcas de acero monel (las mismas que se utilizan en tortugas silvestres), tatuaje con tinta china en el plastrón y chaquiras colocadas en las aletas con hilo de pescar.

Resultados

El manejo en cautiverio de estos reptiles ha permitido avanzar en la identificación y tratamiento de las diferentes enfermedades que se presentan. Entre las alteraciones más observadas destacan las del aparato digestivo, de las vías respiratorias, del sistema tegumentario, infecciones oftálmicas y prolapsos en cloaca.

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Antecedentes

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas es el órgano gubernamental que se encarga, entre otras actividades, de  realizar las tareas de conservación para la recuperación de las especies de tortugas marinas que pueblan las costas de nuestro país.

En el mundo existen 8 especies de tortugas marinas, 3 de las cuales cuentan con una subespecie; en total existen 11 variedades. De éstas, 10 se distribuyen en aguas mexicanas y 9 se reproducen en nuestras playas. Por esta razón se ha denominado a México el país de las tortugas marinas.

La importancia de estos reptiles en nuestro país no sólo ha sido de tipo biológico. Las tortugas marinas han tenido un papel preponderante en la cultura de nuestras comunidades autóctonas costeras; fueron pilar importante de la economía de una buena parte de los pescadores, especialmente cuando en la década de los años sesenta dio inicio una pesquería de tipo comercial, básicamente estimulada por la gran demanda de pieles en el mercado internacional. En el estado de Oaxaca el comercio se promovió con el establecimiento de una infraestructura rústica suficiente para realizar la matanza, despielado y salado de la tortuga golfina. El acelerado desarrollo de esta pesquería le permitió alcanzar volúmenes de captura extraordinarios, lo que aunado al bajo porcentaje de crías que sobreviven hasta edad adulta y a la degradación ambiental, ocasionó que ésta, al igual que el resto de las especies de tortugas marinas, se incluyera en la lista de especies en peligro de extinción.

En la búsqueda de alternativas para la conservación de las diferentes especies de quelonios, en 1990 el Gobierno Federal decretó la veda total y permanente que protege a todas las especies de tortugas marinas. Esta medida, aunque resultó obviamente positiva para el recurso, también afectó seriamente a las comunidades humanas de las zonas tortugueras, quienes vivían de su aprovechamiento en todos los niveles. Por esta razón y para fomentar la actividad turística como fuente alternativa de ingresos, en 1991 el gobierno federal, a través del Código de Ensenada, sentó las bases para la creación de un Museo Vivo de la Tortuga, hoy denominado Centro Mexicano de la Tortuga, el cual fue construido en Mazunte, municipio de Santa María Tonameca, Oaxaca, en medio del corredor turístico Huatulco – Puerto Escondido.

El Centro Mexicano de la Tortuga inició operaciones y abrió sus puertas al público en los primeros meses de 1994 y desde entonces es el responsable de la operación de tres campamentos tortugueros (todos ellos de importancia estratégica para el Programa Nacional de Protección, Investigación y Manejo de Tortugas Marinas), así como de la atención de decenas de miles de visitantes al año, quienes en este Centro pueden conocer a 5 de las 8 especies de tortugas marinas, al igual que algunas especies de tortugas dulceacuícolas y terrestres.

Tortuga Carey en el acuario del Centro Mexicano de la Tortuga.

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