Casos clínicos de Tortugas Marinas

CASOS CLÍNICOS DE TORTUGAS MARINAS EN EL CENTRO MEXICANO DE LA TORTUGA

ANTECEDENTES

El Centro Mexicano de la Tortuga es una institución del gobierno federal dedicada a la investigación y promoción de la conservación de las principales especies de tortugas terrestres, dulceacuícolas y marinas que hay en México, incluyendo entre sus estrategias el mantenimiento y adaptación de algunos organismos en cautiverio (Albavera et al., 1998). Para ello, requiere de un programa adecuado y actualizado para el manejo de una colección de organismos cautivos, lo que implica la aplicación de técnicas y métodos especiales para la detección oportuna de cambios en el comportamiento e identificación de enfermedades que afecten a las tortugas, mediante el apoyo de pruebas específicas de laboratorio que permitan observar las posibles causas de enfermedad y las medidas terapéuticas y quirúrgicas a seguir para la recuperación de los organismos afectados. (Harfush et al., 1998).  Es necesario contar con estudios nutricionales que contribuyan al conocimiento de los requerimientos de proteína y aminoácidos para estos organismos; también es importante conocer las cantidades de ácidos grasos, lípidos, metales traza y en general todo lo que contribuya a la mejor digestión de los mismos. El cuidado y exploración permanente de crías, juveniles y adultos, es de vital importancia para el mantenimiento de las tortugas en cautiverio.

En el Centro Mexicano de la Tortuga  se tiene la experiencia de más de quince años de trabajo continuo en el manejo de tortugas marinas, además de contar con la información relacionada al manejo en cautiverio de estos organismos en otros lugares del mundo. Tal es el caso de una granja para cultivo y comercialización de tortuga blanca que se ubica en la Isla Gran Caimán, en donde durante muchos años se cultivaron tortugas lora (Lepidochelys kempii) y blanca (Chelonia mydas) exitosamente (Márquez, 1992 a y b); también sobresalen los trabajos del laboratorio del National Marine Fisheries Service en Galveston, Estados Unidos (NMFS., 1978), y los trabajos realizados en  la Isla de la Juventud, Cuba, los cuales se relacionan principalmente con tortugas lora y carey (Eretmochelys imbricata), con excelentes resultados en aspectos relacionados con nutrición y crecimiento (Moncada_Gavilán, 1994, Pelegrin et al., 1994).

Debemos considerar que mantener un lote de individuos sanos para su exhibición, permite mejorar los resultados de los esfuerzos para concienciar a nuestra sociedad sobre la necesidad de conservar a estos reptiles y sus hábitats.

Durante más de 12 años, diversos casos clínicos se han presentado en el área de Sanidad del Centro Mexicano de la Tortuga, tales como obstrucciones intestinales, neumonías, cirrosis hepáticas y la posible presentación de un tumor como el osteosarcoma.

OBJETIVOS

  • Promover el óptimo estado de salud de las distintas especies de tortugas marinas, dulceacuícolas y terrestres que se manejan en el Centro Mexicano de la Tortuga, mediante la aplicación de técnicas de medicina preventiva y correctiva adecuadas a las características y naturaleza del propio Centro.
  • Identificar de manera oportuna alteraciones en el estado físico de los ejemplares.
  • Realizar los tratamientos médicos adecuados que garanticen una recuperación satisfactoria en las tortugas marinas.

METODOLOGÍA

1. Organismos en cautiverio

Se mantuvieron en cautiverio individuos de tortugas marinas (lora Lepidochelys kempii, carey Eretmochelys imbricata, golfina Lepidochelys olivacea, prieta Chelonia agassizi). Los alojamientos en los que se mantuvieron fueron diversos, como piletas de fibra de vidrio, estanques de cemento y acuarios. Se atendieron ejemplares en las diferentes etapas del crecimiento (crías, juveniles y adultos), aunque en el caso particular de la tortuga laúd sólo se manejaron crías hasta los 6 meses de edad.

Todos y cada uno de los individuos alojados dentro de estas instalaciones se mantuvieron bajo estricto control sanitario, desde su llegada y estancia hasta su liberación o muerte. Para ello se contó con una bitácora general de actividades, expedientes individuales de cada ejemplar (con excepción de las crías, las cuales fueron manejadas por lotes), planes de trabajo y reportes bimestrales. Los expedientes individuales incluyeron el historial clínico en el que se registraron las enfermedades padecidas, los tratamientos o cualquier medida tomada para su atención.

2. Revisión general

Diariamente se hizo una revisión general de todos los organismos con el fin de detectar oportunamente probables alteraciones en la salud y/o comportamiento. Cuando se llegó a detectar alguna alteración en la salud de algunos animales, éstos fueron aislados para su observación y evaluación para la aplicación del tratamiento correspondiente hasta su recuperación; se valoró la eficacia de los tratamientos suministrados.

Para facilitar el control y seguimiento de los ejemplares se utilizaron tres técnicas de marcado: con marcas metálicas de aplicación externa (comúnmente utilizadas en el monitoreo de tortugas marinas) chaquiras atadas a una aleta con monofilamento, y tatuajes en la región pectoral. Las técnicas de marcado se emplearon en función del tipo de tortuga y de la talla. Para monitorear la ubicación de los organismos en los distintos alojamientos se usó un tablero con un diagrama de las instalaciones y una etiqueta por cada individuo, con los códigos de las marcas existentes; las etiquetas se colocaron en el alojamiento en el que se encontraba el organismo correspondiente, actualizando diariamente los cambios de ubicación que se llegaron a efectuar.

3. Mantenimiento y limpieza de los alojamientos

Diariamente se realizó la limpieza de tinas, piletas, estanques y acuarios. Cuando fue necesario, se desinfectaron con diacetato de clorexidina. En el caso de tortugas marinas ubicadas en alojamientos pequeños (tinas y piletas), se mantuvo un flujo de agua de mar constante para garantizar el recambio total hasta tres veces al día. En alojamientos más grandes (estanques y acuarios) también se mantuvo el flujo de agua, aunque el recambio total se hizo al momento de la limpieza. Cuando se presentaron dificultades en el suministro de agua por fallas en el sistema de bombeo, se dio prioridad al abasto de alojamientos para crías y juveniles, por ser éstos más sensibles a las deficiencias en la calidad del agua.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En el Centro Mexicano de la tortuga se han presentado diversos casos clínicos, entre los que sobresalen los siguientes:

Las obstrucciones intestinales se han manifestado en individuos grandes de tortugas marinas y han sido ocasionadas por objetos que de manera accidental llegan a caer a los estanques y son ingeridos por las tortugas.

Su diagnóstico está basado en la presentación de signos clínicos como la inapetencia, dificultad para sumergirse y parálisis de la mandíbula; se confirma mediante la toma de una radiografía, a través de la cual se puede localizar el sitio donde se alojó el cuerpo extraño. En algunos casos el individuo expulsa el objeto extraño sin tratamiento alguno, aunque en la mayoría de las ocasiones se ha tenido que recurrir a un procedimiento quirúrgico denominado Gastrotomía o Enterotomía lateral inguinal, la cual se practica en el costado izquierdo.

También se han presentado alteraciones en el sistema respiratorio, las cuales probablemente fueron ocasionadas por agentes bacterianos. Los problemas respiratorios han sido diagnosticados a través de la presentación de signos clínicos como el nado errático, dificultad para sumergirse y respirar e inapetencia; también se han confirmado algunos casos mediante la toma de una placa radiográfica, en la cual se puede apreciar la presencia de exudado en los pulmones. El tratamiento consistió en la aplicación de antibióticos como la Tilosina a una dosis de 1ml/10 kg vía intramuscular cada 24 horas durante 4 días y Cefalexina a dosis de 500 mg por la misma vía cada 24 horas durante 7 días.

Otro caso fue el presentado en crías de tortuga lora de un mes de edad, las cuales mostraron lesiones necróticas en cavidad oral, lo que les impedía alimentarse. El tejido necrosado de la boca fue retirado con mucho cuidado con ayuda de una cánula para facilitar la ingesta de alimento. Se cree que esta alteración fue ocasionada por herpesvirus, aunque no se tiene la confirmación histopatológica.

Otro caso que se ha presentado es la cirrosis hepática, cuyo tratamiento ha consistido en la aplicación de protectores hepáticos como el Cholal modificado a dosis de 5 ml vía oral hasta ver alguna mejoría y la aplicación de 2 ml de Complejo B cada mes. En el Centro Mexicano de la Tortuga se han presentado varios casos, el más destacado fue una tortuga cahuama del Atlántico (Caretta caretta)  la cual permaneció sin sumergirse cerca de 18 meses. Luego de varios tratamientos, este ejemplar empezó a nadar de manera normal y fue capaz de realizar inmersiones, las que paulatinamente eran de mayor profundidad, hasta que se recuperó por completo. Año y medio después de su alta, este ejemplar recayó y murió observándose en la necropsia el grado avanzado de cirrosis que padecía.

También se presentó en una ocasión el crecimiento de una masa irregular en la aleta anterior derecha de una hembra adulta de tortuga golfina de aproximadamente 12 años de edad. Inicialmente se pensó que era un cuerpo graso, sin embargo, al tomarle una placa radiográfica se observó la invasión de tejidos hasta el hueso, de manera que se diagnostico como un tumor del tipo osteosarcoma. Para su tratamiento se extirpó dicho tumor, para evitar que se diseminara hacia otros órganos, pero debido a que ya había invadido la articulación escapulo-humeral fue necesario amputar la aleta.

En cautiverio es frecuente encontrar heridas y laceraciones en la piel de las tortugas, producidas por conductas agresivas entre los organismos de un mismo alojamiento y con mayor frecuencia en crías menores a un año; dichas heridas se llegan a contaminar con bacterias y hongos que causan graves mutilaciones y pueden llegar a afectar su movilidad o el funcionamiento de órganos como los ojos. Con el uso de antibióticos y mejoras en la limpieza se logran resultados aceptables. También se llegan a presentar infestaciones por distintos ectoparásitos, fundamentalmente hematófagos, los cuales han sido controlados con baños de agua dulce en el caso de tortugas marinas, y con la eliminación manual, cuando llega a ser necesario (Hernández y Albavera, 1998).

Dificultades en la adaptación al cautiverio

El Centro Mexicano de la Tortuga ha experimentado continuos cambios en su estructura administrativa; esta situación se ha traducido en una lamentable falta de recursos para la adecuada operación de sus diferentes áreas. Sin duda uno de los aspectos más sensibles a estas carencias ha sido el mantenimiento en cautiverio de organismos, dada la falta de recursos para la adquisición de insumos básicos como el alimento, medicamentos, materiales de trabajo y herramientas; también en esas circunstancias se ha dificultado la realización de análisis clínicos. Ante ello, las herramientas de diagnóstico y tratamiento parecen limitadas, por lo que en diversas ocasiones se ha tenido que recurrir a la creatividad y el ingenio de los operarios para atender algunas necesidades. No obstante lo anterior, el personal técnico del Centro que está dedicado a la atención de estos organismos, ha ganado experiencia.

CONCLUSIONES

Gracias a la identificación oportuna de alteraciones físicas y fisiológicas en las tortugas, así como a la realización de un adecuado tratamiento terapéutico o quirúrgico, se han logrado resultados aceptables en el manejo clínico de quelonios en cautiverio. Como se ha señalado, el Centro Mexicano de la Tortuga ha sido una de las instituciones que mayor desarrollo han tenido en cuanto al manejo en cautiverio de quelonios, aún a pesar de las limitaciones administrativas. No obstante, aún hay aspectos en los que se tiene que profundizar para la mejor operación de un programa de mantenimiento en cautiverio, como nutrición, etología y mejoramiento de la calidad del agua.

La experiencia ganada por el personal del Centro Mexicano de la Tortuga es la mejor herramienta para la atención de los organismos cautivos, dado que es gracias a esa experiencia que se han identificado los principales padecimientos por la presencia de signos particulares, lo que permite mayor oportunidad para la atención de algunos padecimientos, antes de que éstos se compliquen.

LITERATURA CITADA

Harfush-Meléndez, M., López-Reyes, E. M., Hernández-Saldaña, P. y Albavera-Padilla, E., 1998. Avances en el trabajo de adaptación Actividades y objetivos del Centro Mexicano de la Tortuga. Memorias del XVI Simposium Sobre Fauna Silvestre “Gral. MV. Manuel Cabrera Valtierra. CFFNL. 182-185.

Hernández, S.P. y Albavera, P.E., 1998. Actividades y objetivos del Centro Mexicano de la Tortuga.  Memorias del XVI Simposium Sobre Fauna Silvestre “Gral. MV. Manuel Cabrera Valtierra. CFFNL. 182-185.

Márquez, R. 1992 Cultivo de tortuga blanca en la Isla de Gran Caiman, Antillas Mayores. Archelon No. 2. Boletín del BITMAR. Vol. 1 No. 2. ICMyL. Mazatlán,México.

Moncada Gavilán, F.G. 1994. Estado Actual y Perspectivas de la Conservación de las Tortugas Marinas en Cuba. Memoria de Resúmenes del XI Encuentro Interuniversitario sobre tortugas marinas de México. Melaque-Jalisco, México.

NMFS, 1978. Final environmental Impact Statemente Listing and Protecting the Green Sea Turtle (Chelonia mydas), Loggerhead sea turtle (Caretta caretta) and the Pacific Ridley sea turtle (Lepidochellys olivacea) uder the Endangered Species Act o f 1973. Washington D. C. 143 pp.

Pelegrin, E.; Praga y J. A. Varea. 1994. Alimento Artificial como alternativa para la cría del carey (Eretmochelys imbricada). Memoria de Resúmenes del XI Encuentro Interuniversitario sobre tortugas marinas de México. Melaque-Jalisco, México.

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