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Ernesto Albavera Padilla y Martha Harfush Meléndez.
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Apartado Postal No. 16, Puerto Angel, Oax. Código Postal 70902; e-mail: ealbavera@conanp.gob.mx; mharfush@conanp.gob.mx; cmtalbav@angel.umar.mx; cmtharfu@angel.umar.mx
INTRODUCCIÓN Y ANTECEDENTES.
En el Mundo existen 8 especies de tortugas marinas, 3 de las cuales cuentan con una subespecie; en total existen en el mundo 11 variedades. De éstas, 10 se distribuyen en aguas mexicanas y 9 se reproducen en nuestras playas. Por esta razón se ha denominado a México el país de las tortugas marinas.
Pero la importancia de estos reptiles en nuestro país no sólo ha sido de tipo biológico. Las tortugas marinas han tenido un papel preponderante en la cultura de nuestras comunidades autóctonas costeras; fueron pilar importante de la economía de una buena parte de los pescadores, especialmente cuando en los años 60´s dio inicio una pesquería de tipo comercial, básicamente estimulada por la gran demanda de pieles en el mercado internacional. En el estado de Oaxaca el comercio se promovió con el establecimiento de una infraestructura rústica consistente en cobertizos para realizar la matanza, el despielado y salado de la tortuga golfina. El acelerado desarrollo de esta pesquería le permitió alcanzar volúmenes de captura extraordinarios, lo que aunado al bajo porcentaje de crías que sobreviven hasta edad adulta y a la degradación ambiental, ha ocasionado que la mayoría de las especies de tortugas marinas se encuentren en peligro de extinción.
En la búsqueda de alternativas para la conservación de las diferentes especies de quelonios, en 1990 el Gobierno Federal decretó la veda total y permanente que protege a todas las especies de tortugas marinas. Esta medida, aunque resultó obviamente positiva para el recurso, también afectó seriamente a las comunidades humanas de las zonas tortugueras, quienes vivían de su aprovechamiento en todos los niveles, desde la captura, matanza y procesamiento, hasta la comercialización de carne, harina, pieles y otros productos. Por esta razón y para fomentar la actividad turística como fuente alternativa de ingresos, en 1991 el gobierno federal, a través del Código de Ensenada, sentó las bases para la creación de un Museo Vivo de la Tortuga, hoy denominado Centro Mexicano de la Tortuga, el cual fue construido en Mazunte, municipio de Santa María Tonameca, Oaxaca, en medio del corredor turístico Huatulco - Puerto Escondido.
Una de las principales funciones del Centro Mexicano de la Tortuga, el cual es dependiente de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, es la de realizar la investigación científica y tecnológica necesaria para emitir opiniones y dictámenes que favorezcan un eficiente manejo del recurso tortuga marina.
Sus objetivos son los siguientes:
- Realizar investigación científica y tecnológica para el manejo, desarrollo y conservación de la tortuga.
- Difundir el conocimiento de la biología, conservación y legislación para la protección de las tortugas.
- Promover el concepto de turismo ecológico en la región costera del estado de Oaxaca.
- Apoyar el desarrollo y crecimiento de las comunidades de su región.
Para el logro de éstos objetivos, el Centro desarrolla cuatro proyectos principales:
- Evaluación de anidaciones y biología reproductiva de las tortugas marinas.
- Adaptación y mantenimiento de diferentes especies de tortugas en cautiverio.
- Difusión y educación ambiental.
INSTALACIONES.
De entre los espacios físicos con que cuenta el Centro para la realización de sus tareas, destaca el acuario central, el cual es un edificio poligonal con 18 acuarios, 13 de los cuales albergan a tortugas marinas en varias etapas del ciclo de vida de las diferentes especies que habitan en los litorales de nuestro país, 3 acuaterrarios exhiben a seis de las especies de tortugas dulceacuícolas más comunes y dos terrarios que alojan a dos especies de tortugas terrestres (Vasconcelos y Albavera, 1995). Cada exhibidor incluye una selección de flora y fauna acorde con los ecosistemas de las distintas especies, lo cual provee una ambientación natural.
Hay un jardín Botánico para la exhibición de cactáceas, el cual lleva el nombre de la Dra. Helia Bravo Hollis, en reconocimiento a la trayectoria de esta productiva investigadora. Este jardín está compuesto en su mayor parte por especies de la vegetación desértica y semidesértica del país, con especial énfasis en las especies endémicas de la región, muchas de las cuales se encuentran en peligro de extinción (Hernández y Albavera, 1998).
El Centro cuenta con un amplio salón de usos múltiples, el cual ha servido para la celebración de reuniones, talleres, eventos culturales y la presentación de exposiciones temporales y permanentes sobre la investigación y conservación de tortugas y otras especies de fauna silvestre. Cuenta además con un espacio para cafetería y tienda de artesanías, en el cual se ofrecen servicios como la venta de recuerdos y artesanías realizadas por los residentes de las comunidades.
Estas instalaciones le han permitido al Centro estar al alcance de un promedio de 80,000 visitantes por año, entre los que se incluyen turistas nacionales y extranjeros, grupos de escuelas de nivel básico, medio y superior así como de investigadores de otras instituciones. Para un mejor manejo de los programas de difusión, se pone a disposición de todos ellos a un grupo de guías que ofrecen la información necesaria, tanto en idioma español como en idioma inglés.
AREA DE SANIDAD ANIMAL.
El área de sanidad tiene como principal función el desarrollo de metodologías y técnicas de manejo para lograr la adaptación y el mantenimiento de las tortugas en cautiverio. En ella se proporcionan las condiciones adecuadas para el bienestar de cada especie con lo que se les permite realizar sus funciones biológicas esenciales, poniendo especial atención en el estado de salud e higiene, así como en el control y rediseño continuo de las instalaciones. La procuración de salud de las tortugas se realiza a través del servicio médico veterinario, el cual coordina las actividades de medicina preventiva y aplica los tratamientos clínicos y quirúrgicos necesarios cuando el estado de salud en los animales se ve alterado.
Por otra parte, se llevan a cabo investigaciones sobre aspectos relacionados con la nutrición, crecimiento, comportamiento y desarrollo en tortugas, además de apoyar el seguimiento de proyectos externos o conjuntos que se realizan en las instalaciones del Centro. El área lleva a cabo sus actividades en una unidad técnica con piletas de fibra de vidrio para crías, piletas de concreto para juveniles y dos estanques techados para alojamiento de adultos; asimismo cuenta con dos laboratorios para auscultación de organismos y evaluación de la calidad del agua y una sala de incubación (Harfush et al., 1998)
El manejo de la alimentación en el diseño, preparación y suministro de dietas, es factor importante para lograr óptimos resultados procurando proporcionar dietas balanceadas que cubran satisfactoriamente los requerimientos nutricionales de cada especie y sustituyan eficientemente a la dieta natural (Harfush et al., 1996). Para este fin, se utilizan alimentos frescos, tanto de origen animal como vegetal, así como nutrimentos concentrados o peletizados elaborados especialmente para tortugas.
INVESTIGACIÓN SOBRE POBLACIONES SILVESTRES DE TORTUGAS MARINAS.
El Centro Mexicano de la Tortuga tiene la función de promover e incrementar el conocimiento de la biología de las tortugas, con la intención de contribuir al diseño y aplicación de estrategias para lograr la recuperación de las poblaciones de tortugas marinas. El Área de Investigación y Campamentos Tortugueros es quien se encarga de la coordinación y operación de los campamentos en las playas de La Escobilla, Barra de la Cruz y Morro Ayuta en la costa de Oaxaca, con la misión de investigar el estado de salud de las poblaciones anidadoras y ampliar el conocimiento sobre la biología de los quelonios, así también la de implementar y optimar las técnicas para su conservación y fomento.
La playa de La Escobilla posee relevancia nacional e internacional dado que ahí se observan las más numerosas arribadas o arribazones de tortuga golfina de nuestro país, siendo además una de las tres playas más importantes en el ámbito mundial para la observación de este fenómeno. La playa de Morro Ayuta también alberga arribazones relevantes de esta misma especie, aunque éstas son de menor tamaño que en La Escobilla. En el caso de la playa de Barra de la Cruz, su importancia reside en que ahí se protege a una de las zonas de anidación más importantes de nuestro país para la tortuga laúd, especie que es identificada actualmente como una de las más amenazadas.
Las principales actividades técnicas que se realizan en los campamentos son: identificación de las especies de tortugas marinas, marcado de hembras, localización de nidos, colecta y trasplante de huevos, estrategias de liberación de crías, identificación de las actividades de la tortuga durante el desove y estimación de anidaciones en arribadas, entre otras.
Para estimar el número de anidaciones durante las arribazones que se presentan en Escobilla y Morro Ayuta se aplica el modelo propuesto por Márquez y Van Dissel (1982), el cual se basa en un muestreo del 10% de la arribada. Gracias a ello en La Escobilla se ha podido establecer un seguimiento permanente durante más de 25 años, lo que permite visualizar el comportamiento poblacional de la colonia anidadora de esta playa (figura 1). Gracias a este monitoreo se ha podido observar que el impacto del decreto de veda de 1990 ha sido positivo en términos poblacionales, al observarse un incremento considerable en el número y densidad de arribazones por temporada. De hecho, a partir de la implementación de la veda total y permanente el periodo de anidación de la tortuga golfina se ha ampliado, observándose que en la actualidad abarca 11 meses, iniciándose en mayo y terminando en febrero o marzo del siguiente año; con ello, el número de anidaciones registradas cada temporada se ha elevado considerablemente, estimándose que alcanzó las 900,000 anidaciones en 1997( Peñaflores et al., 1998).
Por otra parte, se han realizado muestreos para evaluar la producción de crías en esta especie, observándose que se mantiene una conducta de aproximadamente el 30% de éxito de incubación. Por ello se estima que se han liberado más de 150 millones de crías de golfina en los últimos 25 años, siendo 1975 el año de menor producción, mientras que el de mayor producción fue 1997.
La información obtenida con el monitoreo de anidaciones combinada con la de producción de crías y otras características relevantes, ofrece también la posibilidad de conocer tasas de reclutamiento de individuos a la población reproductora, con lo que se cubre gran parte de los requerimientos de información sobre la biología de la tortuga golfina.
Figura 1. Anidaciones de tortuga golfina Lepidochelys olivacea en la playa de la Escobilla, Oaxaca, entre 1973 y 1997.
Dentro de las actividades de investigación que complementariamente el Centro lleva a cabo en los tres campamentos, destacan proyectos sobre incubación, etología, evaluación de depredadores, marcado de individuos y evaluación de tumores.
De los anteriores proyectos sobresale éste último, el cual se está desarrollando con la colonia de tortuga golfina que anida en la playa de La Escobilla, dado que aborda una problemática de gran relevancia en los últimos tiempos: la presencia de tumores en un número creciente de poblaciones de distintas especies de tortugas marinas. Para este fin, el Centro Mexicano de la Tortuga estableció contacto con el National Marine Fisheries Service de los Estados Unidos para iniciar un trabajo conjunto en el marco del convenio binacional MEX-US Pacífico.
El objetivo principal de este trabajo es el de ofrecer un panorama general sobre la magnitud, naturaleza y características de los tumores presentes en la tortuga golfina que se reproduce en esta playa. Se ha cubierto ya una primera etapa, que incluyó muestreos en playa con hembras anidadoras y que arrojó las primeras estimaciones sobre la proporción de hembras que presentan tumores (figura 2), así como la distribución de estos tumores en la anatomía externa de los individuos (Vasconcelos et al., 1998).
Figura 2. Porcentaje de tortugas con evidencia de tumores, según muestreo de 1997.
En la siguiente etapa, la cual se encuentra en curso, además de continuar con actividades de la primera fase se contemplan muestreos en alta mar con la inclusión de machos y eventualmente juveniles, así como la toma de muestras de tejido y sangre para su estudio en laboratorio.
EL IMPACTO DE LOS HURACANES Y LAS PERSPECTIVAS DEL CENTRO.
Amplia difusión en el ámbito nacional tuvieron los efectos de los huracanes “Paulina” y “Rick” en los estados de Guerrero y Oaxaca, razón por la cual es de muchos sabido que las instalaciones del Centro Mexicano de la Tortuga, el cual está ubicado justo en la región central de la costa oaxaqueña, no escaparon a la fuerza de estos fenómenos sufriendo serios daños. Los edificios más afectados fueron: acuario central, unidad de piletas para crías, oficinas, unidad habitacional, área de cafetería, salón de usos múltiples, subestación eléctrica y taller de mantenimiento. El techo se destruyó totalmente en acuario, unidad de piletas para crías y oficinas, con lo que en este último módulo fueron dañados seriamente mobiliario, material bibliográfico y equipo de cómputo; de igual manera, la techumbre rústica de palma de uno de los estanques para adultos fue totalmente removida; en el resto de los edificios, la destrucción del techo fue parcial, aunque la instalación eléctrica se dañó casi en su totalidad.
Sin embargo, a pesar del daño que sufrieron las instalaciones y la impresión que entre el personal causó este fenómeno, las actividades técnicas se reanudaron de inmediato, lo mismo en los campamentos tortugueros que en el propio Centro. Inicialmente, se rescató y reubicó a las tortugas colocándolas en los sitios menos dañados, se retiraron los escombros y se rescató el material documental que fue posible. Del mismo modo, en la Playa de La Escobilla se hicieron estudios para evaluar los daños de estos fenómenos sobre las nidadas que se encontraban en incubación (alrededor de 300,000) y se auxilió a las crías que emergieron para que éstas pudieran llegar al mar, pues las corrientes de agua provenientes de las montañas arrojaron sobre la playa una cantidad de troncos que formó una barrera de unos 3 metros de ancho, un metro de alto y aproximadamente 20 kilómetros de largo. Tal situación no solo dificultó la emregencia de las crías, sino también el arribo de las hembras anidadoras, razón por la cual, con apoyo de la comunidad de La Escobilla así como de algunas instituciones, se realizó la nada sencilla tarea de remover todos los troncos acumulados en la playa.
En la actualidad, no obstante lo elevado del costo de reparación y rehabilitación de los edificios dañados, con un gran esfuerzo del Instituto Nacional de la Pesca esto se encuentra en curso, esperándose que entre los últimos días del mes de septiembre y los primeros de octubre el Centro esté nuevamente abierto al público, contando además con adecuaciones en las instalaciones que le permitirán una mejor oportunidad para el logro de sus objetivos.
BIBLIOGRAFÍA
Harfush, M., López-Reyes, E. M., Hérnandez-Saldaña, P. Y Albavera-Padilla, E. 1998. Avances en el trabajo de adaptación de tortugas marinas, dulceacuícolas y terrestres al cautiverio en las instalaciones del Centro Mexicano de la Tortuga. Memorias del XVI Simposio Sobre Fauna Silvestre “Gral. MV. Manuel Cabrera Valtierra” Monterrey N. L. Octubre de 1998.
Harfush, M., López-Reyes, E. M. Y Albavera-Padilla, E. C. 1996. Comparación de la Eficiencia Alimenticia de Productos Comerciales y Picadillo de Pescado en crías de Tortuga Lora (Lepidochelys kempii). Memorias del 1er. Encuentro Regional sobre Investigación y Desarrollo Costero: Guerrero, Oaxaca y Chiapas. 14 al 16 de noviembre de 1998. Puerto Angel, Oax
Hernández S., P. y Albavera, P.E., Actividades y objetivos del Centro Mexicano de la Tortuga. Memorias del III Simposium de Fauna Silvestre. Del 17 al 21 de agosto de 1998
Márquez, M. R., and .H.G. Van Dissel 1982. A method for evaluating the number of massed nesting olive ridley sea turtles Lepidochelys olivacea, during an arribazón with comments on arribazón behaviour. Netherlands Journal of Zoology. 32(3):419-425.
Peñaflores Salazar, C., Vasconcelos Pérez, J. y Albavera-Padilla, E. 1998. Nesting of Olive Ridley Sea Turtle Lepidochelys olivacea During Twenty-four years at la Escobilla Beach, Oaxaca, Mexico. Memoria de Resúmenes. 18th. International Sea Turtle Sylmposium. 3 al 7 de marzo de 1998.
Vasconcelos P., J. y Albavera P., E. 1995. Centro Mexicano de la tortuga. Noticiero de Tortugas Marinas No. 69. Pág. 15-17
Vasconcelos P., J., Albavera P., E y López-Reyes, E. M. 1998. First Assessment of Tumor Incidence in Olive Ridley Sea Turtles Nesting at La Escobilla Beach, Oaxaca, México. Memoria de Resúmenes. 18th. International Sea Turtle Sylmposium. 3 al 7 de marzo de 1998
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